Prensa y radio

La sexualidad es privada pero también pública: De eso se habla y se escribe!

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Sexo: qué pasa entre las sábanas con la llegada del “porno free”

La pornografía era algo secreto y privado. Ahora entró a computadoras y celulares, es casera y circula libre, free. Cómo influye (para bien y para mal) en nuestras relaciones. ¿Promueve un erotismo más democrático?

Participación en un artículo de Romina Zanellato en Clarín (Revista Viva), 08/07/18

 

Jóvenes no binaries: Cómo es vivir sin género en Argentina

Participación en un artículo de Romina Zanellato en vice.com, 27/06/18

 

Sexualidad en las etapas de la vida

Entrevista en Humanamente Radio 30/09/17

Con Cristina Papazian, por onradio.com.ar

 

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Diversidad Sexual

Niñez Trans: entrevista radial

 

Diversidad sexual: Una sexualidad, la Humana, con múltiples expresiones

La clave para apreciar la diversidad sexual es reconocer que existen distintas formas de vivir la sexualidad, que ninguna variante es moralmente superior a otra, y que por tanto son (o debieran ser) iguales en derechos.

Desde el principio de la Historia, los seres humanos nos hemos sentido sexualmente atraídos tanto hacia personas del sexo contrario como del mismo sexo. Y siempre ha habido personas que no ¨encajan¨ en las conductas esperadas para su género, que se sienten, se visten y actúan como personas del sexo contrario. Muchas culturas no sólo toleraron estas conductas ¨no heterosexuales¨ de orientación sexual y de identidad de género,  sino que las consideraban normales, y hasta necesarias para el desarrollo de sus jóvenes (por ejemplo, el adolescente griego que era iniciado por su tutor) o para la sociedad (por ejemplo, sacerdotes sagrados de ¨tercer género¨ en aborígenes americanos, en la India o en Filipinas).

La cultura judeocristiana, sin embargo, sancionó estas conductas como ¨malignas¨, ¨pecaminosas¨ o por lo menos ¨enfermas¨. Recién en 1973 se estableció que “la homosexualidad, de por sí, no implica ningún impedimento en el juicio, la estabilidad, la confiabilidad ni las capacidades sociales y vocacionales en general. Es más, urgimos a los profesionales de la salud mental a que tomen la delantera en eliminar el estigma de enfermedad mental que usualmente se asocia con la orientación homosexual. Más aún, apoyamos y urgimos que se rescinda toda legislación que penalice el acto homosexual entre adultos que lo consientan, en privado” (Resolución de la Junta Directiva de la Asociación Psiquiátrica Americana, ratificada por la Asociación Americana de Psicología dos años después).

La expresión de la sexualidad implica un aspecto relacional, la orientación u atracción sexual, y un aspecto intrapersonal, la identidad de género. Además, hay personas que nacen intersexuales,  que son un desafío para nuestra cultura ¨de dos sexos¨.

La orientación sexual

Es la atracción emocional permanente a otra persona, sea ésta amorosa, sexual o afectiva. Puede ser de carácter homosexual, bisexual o heterosexual, según la persona se sienta atraída hacia personas del mismo sexo, del sexo contrario o hacia mujeres y varones. Inclusive hay grupos que plantean una cuarta orientación, la asexual, en el sentido de que no sienten atracción sexual hacia otros/as.

Se debe distinguir la conducta sexual de la atracción, pues las personas podrían, o no, expresar su orientación sexual en sus conductas: es muy frecuente que personas homosexuales mantengan relaciones heterosexuales cuando están en una sociedad que sólo acepta la conducta heterosexual. Y en culturas donde se criminaliza la homosexualidad (incluso con pena de muerte) la conducta homosexual es, como es de esperar, prácticamente inexistente.

La orientación sexual es un continuo que fluctúa desde la homosexualidad exclusiva hasta la heterosexualidad exclusiva, e incluye diferentes formas intermedias. Las personas bisexuales pueden experimentar atracción amorosa, sexual y afectiva tanto hacia personas de su propio sexo como del opuesto. Las personas de orientación homosexual son llamadas “gays”, tanto los varones como las mujeres, o “lesbianas”, cuando se trata de las mujeres solamente.  Y es más flexible que la identidad de género, sobre todo en mujeres: una lesbiana puede sentirse atraída por un varón en determinado momento de su vida, o una mujer heterosexual sentirse atraída por otra mujer.

Entonces, para hablar de homosexualidad, la atracción por miembros del mismo sexo debe ser persistente. Hablamos de atracción porque la orientación sexual NO es sinónimo de actividad o conducta sexual. Existen muchos heterosexuales que se angustian porque en algún momento de su vida han experimentado fantasías, sueños, atracción o incluso contacto sexual con personas de su mismo sexo. Esto es relativamente frecuente en la adolescencia, cuando los jóvenes pueden participar en una variedad de conductas sexuales y no es indicativo de la homosexualidad del individuo. Kinsey reportó, en sus estudios en adultos entre 1930 y 1940, que 37% de los varones y 13% de las mujeres tuvieron al menos 1 experiencia homosexual, mientras que sólo el 4% de los varones y  2% de las mujeres eran homosexuales. Estudios norteamericanos más recientes concluyen que alrededor del 3 al 10% de la población adulta es homosexual (hay que destacar que estas estadísticas son orientativas dado el estigma y temor que suscita la homosexualidad).

Es también frecuente que adultos homosexuales hayan tenido actividad heterosexual durante la adolescencia. Además, hay adultos homo o bisexuales que autodenominaban así desde la adolescencia. Por último, hay adolescentes que se identifican como homosexuales sin haber tenido relaciones sexuales. Cabe recordar, también, que la confusión sobre la orientación sexual no es inusual en la época de la adolescencia… por lo tanto es difícil intentar clasificar a un adolescente, pero lo que no podemos dejar de hacer es contenerlos y acompañarlos.

 

¿Cuál es la causa de la orientación sexual?

Hay numerosas teorías acerca del origen de la orientación sexual de una persona. La mayoría de los científicos está de acuerdo en que resultaría de la interacción de varios tipos de factores: medio-ambientales, psico-cognoscitivos y biológicos. Es importante comprender y admitir que, al menos hasta donde hoy se conoce, hay muchas razones para explicar la orientación sexual de una persona y que estas razones serían diferentes para diferentes personas. La orientación sexual de la mayor parte de las personas queda configurada en su temprana edad, aunque puede haber experimentación homosexual durante la adolescencia en una persona que es mayoritariamente heterosexual.

¿Se elige la orientación sexual?

No. Los seres humanos no pueden elegir entre la homosexualidad, bisexualidad o la heterosexualidad. En la mayoría de las personas, la orientación sexual irrumpe en la temprana adolescencia sin que haya, general o necesariamente, ninguna experiencia sexual previa.

 

¿Puede la terapia modificar la orientación sexual?

No. Pese al hecho que muchas personas homosexuales o bisexuales tengan vidas exitosas y felices, otras personas homosexuales o bisexuales procuran cambiar su orientación sexual mediante la terapia. Son presionados, a menudo, por la familia o grupos religiosos. Además, las llamadas terapias de conversión son aplicadas por organizaciones con una perspectiva ideológica que condena a la homosexualidad y están pobremente documentadas. Tampoco el resultado del tratamiento es seguido e informado durante el transcurso de su aplicación como sería la norma para probar el valor de cualquier intervención en salud mental. La Asociación Americana de Psicología expresa preocupación acerca de tales terapias y el daño que infligirían a sus pacientes. Se opone a las posturas homofóbicas en el tratamiento y afirma el derecho del paciente a un tratamiento imparcial y a la autodeterminación. Toda persona que recurra a la terapia psicológica para elaborar los aspectos emergentes de la orientación sexual tiene el derecho de aguardar que tal terapia tendrá lugar en un medio profesional neutro preservado de todo prejuicio social.

La realidad es que la homosexualidad no es una enfermedad y por tanto no requiere tratamiento per se; las personas homosexuales o bisexuales pueden recurrir al profesional durante el proceso de asumir su propia orientación sexual diferente y también para buscar estrategias para enfrentar el prejuicio. La homosexualidad en sí no es el problema, sino la discriminación, el tener fingir que no se es homosexual: eso sí puede costar mucho en términos de amor propio, y hasta puede causar serios daños psicológicos. Pero en general las personas gay, lesbianas o bisexuales recurren a la terapia por los mismos temas que las personas heterosexuales.

 

¿Pueden ser buenos padres y buenas madres?

Sí. Estudios comparativos de niñas y niños educados por madres y padres heterosexuales u homosexuales no encuentran diferencias en el desarrollo de las cuatro áreas de importancia crítica: la inteligencia, el equilibrio psicológico, la adaptación social y la popularidad con las personas amigas. Es importante puntualizar, además, que la orientación sexual de la madre o el padre no imponen la de las hijas o hijos.

Otro mito acerca de la homosexualidad es la errónea creencia que los varones gay tienden a abusar sexualmente de los niños. No hay prueba que las personas homosexuales estén más inclinadas que las heterosexuales al abuso sexual de niñas y niños.

 

¿Por qué las personas homosexuales o bisexuales hacen pública su orientación?

Porque compartir este aspecto de sí mismos (as) con otras personas importa y ayuda a su salud mental y emocional. De hecho, el proceso de desarrollo de la identidad y de la revelación de la orientación sexual de las personas lesbianas, gay y bisexuales, el hecho de asumirse y darse a conocer, coming out of the closet en inglés, está íntimamente vinculado al equilibrio psicológico. Cuanto más positiva sea la identidad de la persona gay, lesbiana o bisexual, mejor será su salud mental y mayor su autoestima.

 

¿Por qué es tan difícil revelar la orientación sexual?

A menudo las personas lesbianas, gays y bisexuales sienten temor, o se sienten diferentes y solas cuando advierten que su orientación sexual es distinta de la que es la norma para la comunidad. Esto es especialmente verdadero para las personas que se dan cuenta de su orientación durante la niñez o adolescencia, porque en esta etapa de la vida las personas son particularmente vulnerables a los prejuicios y estereotipos. También, dependiendo de la sociedad en que vivan, pueden temer el rechazo de la familia, las amistades personales y/o instituciones religiosas, o el hostigamiento en la institución escolar. Algunas personas homosexuales adultos se preocupan por la pérdida de sus empleos de conocerse su orientación sexual.

Desdichadamente, las personas homosexuales y bisexuales corren mayor riesgo de sufrir agresiones que las personas heterosexuales. Las investigaciones hechas en el estado de California, a mediados de la década de 1990, mostraron que casi un quinto de las lesbianas y más de un cuarto de los gay, habían sido agredidos a causa de su orientación sexual. En otra investigación en el mismo estado de California, sobre 500 adultos jóvenes, la mitad admitió que había sufrido alguna forma de agresión anti-gay, desde abuso verbal a violencia física.

 

¿Qué puede hacerse para superar la homofobia?

Las investigaciones muestran que las personas que tienen actitudes positivas para con las personas homosexuales y bisexuales son aquellas que conocen alguna persona homosexual, de quien son amigo/a o compañero/a de trabajo. Por esa razón, los profesionales de la psicología creen que las actitudes homofóbicas, son prejuicios carentes de fundamento en experiencias reales pues están basados en estereotipos.

Una educación generalizada sobre la orientación sexual y la homosexualidad tendería a disipar el prejuicio. La información precisa sobre la homosexualidad es doblemente importante para las personas jóvenes quienes están descubriendo y procurando comprender su sexualidad, sea homosexual, bisexual o heterosexual. Los temores a que tal información provoque un aumento de la población homosexual, carecen de validez. La información acerca de la homosexualidad no convierte a nadie en homosexual o heterosexual.

 

Además, proteger de la violencia y la discriminación a una minoría es muy importante en sí mismo. A cualquier minoría. Por eso, algunos Estados incluyen la agresión contra las personas por su orientación sexual como crímenes de odio. Muchos Estados en los Estados Unidos y Europa, cada vez más, tienen leyes que prohíben la discriminación por la orientación sexual.

 

 

Mitos sobre homosexualidad

 

Mito: ¨La homosexualidad es un pecado¨

Hecho: La Biblia contiene seis pasajes que condenan el comportamiento homosexual, pero también contiene numerosos pasajes que condenan otras conductas, inclusive el comportamiento heterosexual: el adulterio, el incesto, y también ponerse ropa hecha de más de un tipo de fibra, y comer crustáceos como el camarón y la langosta. Una cosa es cierta: Jesús no dijo absolutamente nada acerca de la homosexualidad.

La religión con frecuencia ha sido mal utilizada para justificar el odio y la opresión. Hace menos de medio siglo, los bautistas en los Estados Unidos defendían la segregación racial basándose en que estaba permitida en la Biblia. Los primeros cristianos no eran hostiles hacia los homosexuales. La intolerancia empezó sólo después del siglo XII.

Hoy, mucha gente ya no cree que la homosexualidad sea una enfermedad o un pecado. Pocos condenarían la heterosexualidad como inmoral, a pesar de la alta incidencia de violaciones, incesto, abuso de niños, adulterio, violencia familiar, promiscuidad e infecciones de transmisión genital entre los heterosexuales.

Muchas voces dentro de las distintas religiones e iglesias apoyan los derechos civiles para los gays y las lesbianas al igual que para los heterosexuales.

 

Mito: ¨A los niños no les afecta la homofobia¨

Hecho: Las estadísticas indican que la incidencia del abuso de drogas y el suicidio es mucho más alta entre la juventud gay y lesbiana, consecuencias de la depresión a la que llevan la opresión social y el miedo al rechazo. Estos jóvenes pueden experimentar un aislamiento profundo y miedo de ser ¨descubiertos¨, lo interfiere con la adquisición de las pautas madurativas propias de la adolescencia: la autoestima, la identidad y la intimidad. Al ser descubiertos, tienen mayor riesgo de deserción escolar, de ser echados de sus casas y de prostituirse para poder sobrevivir. También es más probable que hayan tenido relaciones sexuales, con múltiples compañeros, y que hayan sufrido violaciones, todo esto colocándolos en mayor riesgo para infecciones de transmisión genital, incluido el VIH. Cuando, en una sociedad conservadora, casi todos los grupos tradicionales de apoyo al joven (la familia, la iglesia, las escuelas) condenan o niegan la existencia de esa juventud gay y lesbiana, muchos de estos jóvenes se convertirán en víctimas de la sociedad homofóbica.

 

Mito: ¨Uno mismo escoge ser homosexual o heterosexual¨

Hechos: Cuando nos enamoramos de alguien, bien sea del mismo sexo o del opuesto, es por una combinación de muchos factores… pero nadie ¨elige¨ de quien se enamora. Con la orientación sexual ocurre lo mismo: no es una decisión sino un impulso natural. Si usted es heterosexual, ¿recuerda haberlo escogido? Tratar de cambiar este impulso natural es imposible. Lo que podemos elegir es cómo vamos a tratarnos los unos a los otros.

El odio hacia los gays y las lesbianas es obra de humanos, no de Dios. Como casi cualquier otro grupo, la mayoría de las mujeres y hombres gay son gente buena, interesados en el futuro de su nación y del mundo. No piden favores especiales; simplemente el respeto y los derechos que todos debemos disfrutar, sin miedo a los ataques verbales o físicos.

 

Mito: ¨Las causas de la homosexualidad son los problemas familiares¨

Hechos: No hay una “causa” para la homosexualidad o la heterosexualidad. Los gays igual que los heterosexuales vienen de todos los tipos de familia.

 

Mito: ¨Los homosexuales no contribuyen en nada a la sociedad¨

Hechos: Las personas homosexuales y bisexuales han hecho innumerables contribuciones a la sociedad: Alejandro Magno, Platón, Julio César, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Federico García Lorca, Walt Wilthman, Oscar Wilde, Tchaikovski, Martina Navrativlova, Pedro Almodóvar, Elton John, K. D. Lang, Truman Capote. Hoy, mucha gente influyente y bien conocida es gay, lesbiana o bisexual. Pero la gran mayoría esconden su vida privada, (como hizo el actor Rock Hudson).

 

Conclusión

La homofobia es un prejuicio como cualquier otro, y tan injusto como cualquier agravio que propicie la marginación; y necesita de la ignorancia para promover el temor y el odio hacia los homosexuales. Como individuos, y como sociedad todos resultamos disminuidos cuando alguien ejerce violencia sobre otro.

 

 

La identidad de género

Es el ¨sentirse¨ varón o mujer. En general coincide con el sexo biológico, pero puede ocurrir que la persona se identifique con el sexo opuesto, es decir que sienta que nació con ¨el cuerpo equivocado¨. O con ambos géneros. O que no se identifique con ninguno, Esta identificación es permanente en el tiempo y precoz en su aparición, porque en la primera infancia, tan pronto comienza a hablar, la persona manifiesta querer ser o directamente ser del género al que no fue asignada al nacer. También tiene expresiones que son más habituales y esperadas en el género opuesto (para esa cultura, en ese momento) . Estos individuos se engloban en un ¨espectro¨ transgénero; aunque todos adecuan su imagen corporal a su identificación psíquica, esta adecuación tiene distintos grados, por ejemplo, los/las que se conocen como transexuales requieren algunas o varias intervenciones médicas (hormonas del género autopercibido) y quirúrgicas (feminización / masculinización del rostro, mastectomía, cirugía genital) para sentirse a gusto, mientras otras personas transgénero, no.

Dado que el o la dueñx de la identidad es la persona, una mujer trans es quien se autopercibe como mujer (es decir, que habiendo nacido como varón se identifica como mujer), y un varón trans es quien se siente varón (que nacido como mujer, se identifica como varón), sin importar que haya o no hecho intervenciones sobre su cuerpo, ni tampoco con qué ropa se vista o cómo se peine.

La causa de la transexualidad es multifactorial, como también es la de la cisexualidad. Una persona cis es aquella que asume el género que le fue asignado al nacer.

El cerebro de los mamíferos (y el de los seres humanos también) muestra un dimorfismo sexual, es decir, que ciertas estructuras tienen distintas morfologías según el sexo. La conducta de los animales es también sexualmente dismórfica, tanto el comportamiento sexual (ritual y posiciones de apareamiento) como no sexual (agresión /defensa del territorio en el macho versus cuidado de la cría en la hembra). Se ha observado en la naturaleza que leonas (hembras) han adquirido melena y tienen conductas características del macho, inclusive se aparean con hembras. En el laboratorio se ha comprobado en ratas hembras que la exposición a andrógenos (hormonas sexuales masculinas) durante el embarazo o en el período inmediatamente posterior lleva a una organización masculina del cerebro, con conductas sexuales masculinas. Esta situación también podría ocurrir en los seres humanos.

El estudio del cerebro de mujeres y varones natales, ¨biológicos¨ muestran diferencias entre sí (en el grosor de la corteza, en la sustancia blanca, en distintos núcleos del hipotálamo, en las conexiones) diferencias que se generaron intraútero bajo la influencia de las hormonas sexuales…  y  que continua en la adolescencia y en la adultez. Los cerebros de las personas transgénero  tienen patrones del género opuesto, o patrones intermedios. Hay entonces una discrepancia entre el fenotipo cerebral (el  patrón observado) y el sexo gonadal y cromosómico, y probablemento esto hace que la persona quiera adecuar su cuerpo.

La diferenciación sexual del cerebro humano comienza en el vientre materno pero recién se completa cuando se llega a la edad adulta. Aunque las hormonas pueden jugar un papel, también lo puede jugar la crianza: la historia personal moldea la anatomía y función cerebral, no sólo en lo concerniente a la conducta sexual, sino a la conducta en general, a las habilidades y capacidades motoras y cognitivas, etc. Lo más probable es que una combinación de biología y crianza determine la identidad de género.

Las personas transexuales comienzan a sentirse ¨en el cuerpo equivocado¨ en la niñez, antes de la pubertad, y esta disconformidad con el sexo de nacimiento es permanente. Pero no todos los/las niños/as disconformes con su género serán transgénero: para algunos la disconformidad dura sólo un tiempo, es decir que se terminan identificando con su sexo de nacimiento. Lo importante es permitir al niño o niña que exprese sus sentimientos, y si la identificación con el sexo contrario es persistente, se debe evitar el sufrimiento que implica que desarrolle las características sexuales secundarias del sexo con el cual NO se identifica, mediante los tratamientos hormonales adecuados.

 

 

Desórdenes del Desarrollo Sexual – Estados Intersexuales

Consideraciones Bioéticas acerca de las ¨cirugías cosméticas de asignación de género¨

Primero, algunas definiciones:

Desórdenes del Desarrollo Sexual: Abarca un grupo de condiciones clínicas que hacen que el individuo tenga una discrepancia entre los genitales externos, el sexo gonadal (testículos – ovarios) y el cromosómico (46,XX mujer, 46,XY varón). Algunas de estas personas nacen con una apariencia genital indeterminada, es decir con genitales ambiguos, y su sexo no puede determinar: son los estados intersexuales. Pueden presentar testículos no palpables, micropene, escroto bífido (dividido), clitoromegalia, fusión de labios mayores. Las causas son múltiples y exceden el propósito de este artículo, basta decir que pueden ser genéticas (sexo cromosómico indeterminado, deficiencias hormonales, deficiencias de receptores de hormonas) o por exposición del feto femenino a hormonas masculinas (producidas anormalmente por la madre, o consumidas accidentalmente).

Es importante estudiarlos en el momento del nacimiento: la causa más común de genitales ambiguos, la hiperplasia suprarrenal congénita, puede llevar a la muerte si no es tratada. Entonces se deben buscar alteraciones hormonales y de laboratorio; hacer estudios genéticos y realizar ecografías para evaluar la presencia de gónadas, útero y vagina. Con el resultado de estos estudios se clasifica inicialmente a la persona como mujer virilizada (46,XX), varón poco virilizado (46,XY) o desorden del desarrollo sexual cromosómico. En el enfoque terapéutico tradicional se realizan una serie de cirugías (un paciente dado puede requerir 5 o más cirugías) para ¨normalizar¨ los genitales: se reduce el megaclítoris, se separan los labios y se agranda (o crea) la vagina cuando se asigna como mujer (generalmente son mujeres cromosómicamente hablando, pero también pueden ser varones con resistencia a los andrógenos); o se unen los labios para formar el escroto y se alarga el micropene cuando se asigna el sexo masculino.

Sea cual fuere la causa del estado intersexual, y su clínica, es importante el apoyo a la familia por la angustia que genera un bebé que no puede definirse como varón o mujer.

Bioética: Es una rama de la Ética que se dedica a proveer los principios para la correcta conducta humana respecto a la vida, tanto de la vida humana como de la vida no humana. La ética médica se encuadra dentro de la misma, y analiza las conductas médicas (diagnósticas, de investigación y terapéuticas) de acuerdo a cuatro principios: beneficencia, autonomía (del paciente), justicia, y no maleficencia.  El principio de justicia hace referencia al acceso a la salud, por lo que en este análisis de las ¨cirugías genitales cosméticas¨ no será tomado en cuenta.

Es a la luz de estos principios que quiero analizar las cirugías… voy a dejar de lado consideraciones ¨técnicas¨ que, aunque no son menores, no son el foco de mi análisis. Simplemente las enumero:

1)      Siendo cirugías estéticas, NO son necesarias para el normal funcionamiento del individuo (pueden orinar y defecar bien, por ejemplo; si hay una malformación del tracto digestivo asociada, por ejemplo tipo cloaca, o si el testículo está dentro del abdomen, sí se requiere una cirugía). Lo importante, médicamente hablando, es descartar y tratar desórdenes hormonales que pueden costarle la vida al paciente.

2)      Intentar que los genitales luzcan ¨normales¨ implica múltiples cirugías desde, inclusive, el período neonatal, cada una de ellas con su morbilidad: anestesia general, dolor, riesgo de infección, alteración de la dinámica familiar por la internación (muchas veces lejos de su domicilio), más dolor por intervenciones ¨rutinarias¨ y ¨parte del tratamiento¨ (extracciones de sangre, colocación de accesos venosos, posturas estáticas para que ¨pueda cicatrizar bien¨, curaciones).

3)      Muchas veces, los genitales no quedan ni estética ni funcionalmente bien… lo que origina más cirugías hasta bien entrada la adolescencia e inclusive la adultez, donde la persona termina aceptando o resignándose a lo que ¨tiene¨ y ¨puede hacer¨.

No voy a analizar en profundidad lo que produce en la psique de un niño el hecho de ser intervenido y re-intervenido en forma constante, y encima a nivel de los genitales. Si a nosotros como adultos nos angustia una verruga o un ¨granito¨ a nivel genital, imagínense la angustia de un niño que no sabe, ni entiende, ni puede decidir. Pero se da cuenta que ¨algo no está bien¨, que no es ¨normal¨.

El argumento ¨a favor¨ de asignar un sexo rápidamente y operarlo es que ¨pueda ser criado con un sexo determinado, y que de adulto tenga genitales de apariencia y funcionalidad normal… idealmente que pueda reproducirse¨. Se suele asignar el sexo femenino, inclusive a pacientes 46,XY  cuando el pene es muy pequeño, porque técnicamente es más probable lograr una vagina que un pene funcionante.

Pero… ¿es esto un ¨beneficio¨ para el paciente? Se plantea que con un sexo ¨asignado¨ el niño/a no será discriminado, que tendrá una infancia ¨normal¨… ¿es esto realmente cierto? Uno constata en la escuela que cualquier niño puede ser discriminado por cualquier cosa, así que las cirugías ¨estéticas¨ no aseguran nada. Y en cuanto a la infancia ¨normal¨… ¿qué tiene de normal una operación tras otra, faltar al jardín o al colegio durante semanas? ¿Se es realmente menos ¨raro¨ menos ¨distinto¨?

Aún en el caso ¨ideal¨ o sea que se haya logrado crear una vagina que permita un coito satisfactorio, hay pacientes, ya adultas, que manifiestan no tener una adecuada sensibilidad genital. O que se sienten mutiladas, que perdieron parte de su cuerpo en el camino quirúrgico. Ni hablar de la persona que fue asignada al sexo femenino, pero se siente varón (o viceversa). Entonces, ¿dónde está el beneficio de las cirugías estéticas en la infancia? Si el beneficio, como principio bioético, es dudoso… para la no maleficencia no hay duda: las intervenciones no son gratuitas.

¿Y la autonomía del paciente? Un infante no puede consentir a un tratamiento… pero sí puede consentir un niño mayor o un adolescente. Si la cirugía no es necesaria para su funcionamiento biológico, su crecimiento y su desarrollo, ¿por qué no esperar a que pueda decidir? Las personas transgénero comienzan a manifestar su disconformidad con su sexo de origen en la escuela primaria, incluso en el jardín de infantes… Es muy probable entonces que un/a niño/a intersex se defina a sí mismo/a a esa edad, es decir, asuma el género al que quiere pertenecer, y si quiere (o no) operarse.

Muchos dirán que es un desafío criar a un niño en condiciones de sexo ¨indeterminado¨, pero ese desafío recae en los padres, en el equipo médico multidisciplinario, y en la sociedad toda. Ante la evidencia de que la sociedad está tolerando y hasta aceptando la diversidad sexual (ley  de matrimonio igualitario, de género, etc.) y la diversidad corporal (cada día hay más personas que ¨intervienen su cuerpo¨ como si fuera un lienzo o una escultura, y nadie se espanta), ¿por qué nos cuesta tanto asumir este desafío? Y nos cuesta tanto que, como médicos, ni nos planteamos esta posibilidad… y le tiramos todo el costo al paciente, quien es, en definitiva, la persona por cuyo bienestar deberíamos velar.

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Preguntas Frecuentes

¿Cuándo y cómo me pongo el preservativo?
¿Cómo hablar del preservativo con alguien que recién conozco?
¿Cambia la sensibilidad con el preservativo? ¿Por qué los preservativos vienen lubricados?
¿Qué es el condón-fem?
¿Qué es un campo de látex, y cómo lo preparo?
La eyaculación precoz ¿se cura?
La masturbación ¿me puede afectar o dañar?
No tengo mi orgasmo al mismo tiempo que mi novio ¿estamos mal como pareja?
No tengo orgasmo durante la penetración, pero si durante el sexo oral, ¿es normal?
Me gusta que mi novia me toque el ano cuando tenemos relaciones ¿seré homosexual?
¿Qué quiere decir que una persona sea asexual?

¿Cuándo y cómo me pongo el preservativo?

Cuando se logra la erección. Lo ideal es que la colocación del preservativo forme parte del juego previo, para eso se recomienda tenerlo ya preparado (fuera de su sobre, pero no desenvuelto) sobre la mesita de luz, o al lado mismo de los cuerpos, en la cama. Al erectarse el pene, hay que tomar la punta del capuchón con la mano izquierda y sus dedos. Con la derecha, asegurar el círculo flexible. Deslizando hacia abajo, el preservativo se desenrolla, hasta la base del pene. También lo puede colocar la pareja, o entre los dos. El preservativo debe mantenerse bien colocado desde el inicio de la penetración hasta la eyaculación. Luego de eyacular, es conveniente retirarse. Con una mano, asegurar la base del pene donde se encuentra el círculo elástico del preservativo y recién en ese momento, retirar el pene. No tomar así el preservativo, hace que el pene, ya fláccido, deje deslizar al preservativo que quedará en la vagina. Una vez que está el pene con el preservativo fuera, tomarlo con la punta de los dedos, retirar el preservativo, y descartarlo en el cesto de la basura.

¿Cómo hablar del preservativo con alguien que recién conozco?

Tanto el hombre como la mujer pueden sacar el tema, hablar del preservativo es un gesto de cuidado y de respeto hacia el otro y hacia uno mismo. Si la otra persona rechaza su uso, hay que asegurarse de que se trata del rechazo del preservativo y no de la relación. Si se trata solo del preservativo, no queda otra que aceptar tener relaciones -con orgasmos incluídos- sin penetración. Es preferible una opción como ésta, y no arrepentirse toda la vida.

¿Cambia la sensibilidad con el preservativo?

La sensibilidad es diferente, pero es una cuestión de acostumbramiento. Si estamos siempre en ojotas, las zapatillas más cómodas nos apretarán, y ¡ ni hablar de los mejores zapatos! Hay que acostumbrarse a ver el pene con el preservativo, y a sentir con el mismo. Para eso, es recomendable usarlo durante la masturbación, aún antes de comenzar con las relaciones sexuales.

¿Por qué los preservativos vienen lubricados? ¿Y por qué otros, además, traen lubricantes?

El lubricante preserva el látex durante el acto sexual, evita que la tracción lo rasgue. En general no es necesario más lubricación, pero si se requiere se recomienda usar geles acuosos, porque la vaselina ¨arruina¨ el látex. También se puede usar la saliva como lubricante. Los casos que se benefician agregando mayor lubricación son: cuando hay molestias vaginales, cuando hay sequedad vaginal intensa (como en la menopausia) o cuando la penetración es anal. En este último caso, además de la abundante lubricación, hay que penetrar con cuidado; es conveniente que quien es penetrado esté ¨arriba¨ y dirija el ritmo. Nunca penetrar en la vagina luego de la penetración anal con el mismo preservativo, porque se contamina la vagina. En caso de intentarlo, cambiar el preservativo por uno nuevo y limpio.

¿Puedo tener alergia al preservativo?

Es más probable la alergia al lubricante o algún excipiente que al látex; esta última es rarísima. Si se produce alguna reacción, probá con otra marca de preservativo. Es preferible una erupción y un poco de picazón hasta encontrar la marca adecuada, que estar semanas enteras temblando de miedo, esperando resultados de exámenes. Si tenés una alergia CONFIRMADA al látex (esto es más frecuente en personas muy expuestas al látex desde chicos, por condiciones médicas), podés usar preservativos masculinos de silicona o el condón-fem, que es de caucho.

¿Qué es el condón-fem?

Es el nuevo preservativo femenino, que a diferencia del formato de hace diez años, tiene alta sensibilidad: es de caucho, por lo que el calor se transmite mejor, y es fino, con la textura de un guante de cirujano, por lo que proporciona mayor placer que el preservativo masculino. Además el preservativo femenino puede colocarse antes de empezar a mimarse, por lo que es mejor para los varones a los que les cuesta llegar o mantener una erección.

¿Cómo se coloca? Hay que introducir el preservativo (a primera vista parece grande) con el dedo índice –como un tampón– hasta que el primer aro se fija en el cuello del útero y el aro externo queda firme en las paredes de la vulva.

Tampoco es necesario sacarlo inmediatamente después de la eyaculación (aunque sí se usa una sola vez igual que el preservativo masculino): lo podés dejar un ratito mientras se relajan.

El nuevo preservativo femenino ya se vende en el mundo y es provisto por gratuitamente en muchos países: en Brasil, por ejemplo, el Estado compra más de 4 millones de profilácticos por año a un fabricante local. Todavía no se fabrica ni vende en Argentina, pero la Dirección de Sida y el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable ya evalúan su disponibilidad.

¿Por qué es importante el condón-fem?

Porque sólo el preservativo (masculino o femenino) protege de las enfermedades de transmisión sexual y VIH, y el preservativo femenino garantiza que las mujeres sean autónomas en su cuidado. Además, al ser de caucho, puede ser usado por aquellas parejas donde uno de los miembros es alérgico al látex.

¿Qué es un campo de látex, y cómo lo preparo?

Ya hablamos del preservativo masculino, que permite protegernos en las relaciones sexuales entre mujeres y varones, y entre dos varones, ya sean relaciones vaginales, anales u orales. También hablamos del condón fem, con el cual la mujer es quien se coloca el preservativo para tener una relación sexual vaginal con un varón. Pero, ¿cómo se protegen las mujeres que tienen sexo con mujeres? Con el campo de látex.

El campo de látex es un rectángulo que se usa como barrera en el sexo oral practicado a la mujer: se lo toma por dos costados, se lo estira y se lo apoya sobre la vulva; de esta forma la lengua de quien practica el sexo oral no toma contacto con las secreciones vaginales de la mujer.

Para prepararlo debemos tomar un preservativo no lubricado preferentemente, y sin desenrollarlo cortar la punta y luego hacer un corte en el ¨anillo¨: al desplegarlo, queda un  rectángulo: un lado es la base del preservativo, otro es la punta cortada, y los otros dos son producto del corte que hicimos a lo largo del preservativo (por esto lo cortamos sin desenrollarlo)

¡Los preservativos y el campo de látex son los únicos métodos que previenen el SIDA!

La eyaculación precoz ¿se cura?

El control eyaculatorio se aprende: en la inmensa mayoría de los casos no hay un problema físico, y tampoco hay un problema psicológico. Es un problema de aprendizaje de las sensaciones excitantes, y, como cualquier otro problema de aprendizaje, se resuelve con entrenamiento y con medicación por un tiempo, hasta que se fija este conocimiento de las sensaciones y su control (ver disfunciones sexuales).

La masturbación ¿me puede afectar o dañar?

La masturbación es una actividad normal y necesaria para el conocimiento del propio cuerpo y para la satisfación sexual. Hombres y mujeres se masturban desde la niñez a la vejez, aunque alcanza la máxima expresión en la adolescencia. No trae ningún tipo de problema físico ni psíquico salvo en los raros casos en los cuales se convierte en una actividad compulsiva, o sea, que la persona no puede controlar ni dónde ni cuando se masturba. Pero no es que la masturbación sea patológica, sino la compulsión.

No tengo mi orgasmo al mismo tiempo que mi novio ¿estamos mal como pareja?

El orgasmo simultáneo es más una rara coincidencia que una regla. Hombres y mujeres tenemos distintos tiempos para lograr un orgasmo; es más, una persona dada tiene distinto tiempo según el día. Lo importante es disfrutar del encuentro con tu pareja, dar y recibir placer, comunicarte y sentirte contenid@.

No tengo orgasmo durante la penetración, pero si durante el sexo oral, ¿es normal?

El orgasmo femenino se produce por la estimulación del clítoris: sin su estímulo no hay orgasmo. El clítoris que ¨vemos¨ es el clítoris externo, y además hay una parte interna mucho extensa, son las ¨raíces¨ en los primeros milímetros de la vagina, ésta porción es conocida como el punto o área G (durante la excitación sexual se llena de sangre y se lo puede palpar si introducimos un dedo en la vagina y hacemos el gesto de ¨vení, vení¨). En la penetración el pene estimula el clitoris indirectamente, al tironear de sus raíces, pero a veces este estimulo indirecto no es suficiente. Asi se ve que existe un primer grupo de mujeres que sólo pueden tener orgasmo por estimulación directa del clítoris, ya sean caricias o sexo oral, un segundo grupo que sólo pueden tenerlo mediante penetración, un tercer grupo lo tienen por la suma de ambos estímulos y, finalmente, un cuarto grupo de mujeres llegan al orgasmo mediante cualquier estimulación. Y los cuatro tipos de mujeres, todas ellas, son normales

Me gusta que mi novia me toque el ano cuando tenemos relaciones ¿seré homosexual?

El ano es una zona muy sensible y placentera tanto para algunos hombres como mujeres. Que disfrutes de la estimulación anal (o de las tetillas, o de cualquier otra parte del cuerpo) no te ¨hace¨ homosexual, porque estas teniendo relaciones con una mujer, y por ¨definición¨ sos heterosexual. En cambio, un gay es un hombre que se acuesta con otro hombre, no importa que partes del cuerpo se toquen ni qué hagan con ellas.

¿Qué quiere decir que una persona sea asexual?


Las personas autodenominadas ¨asexuales¨ no son personas que estén angustiadas por su tipo de expresión sexual, a diferencia de las personas con fobias sexuales, donde la ansiedad y la angustia forman parte de sus síntomas, quieren cambiar y consultan.  Se denominan a-sexuales en el mismo sentido en que se denominan los hetero-sexuales y los homo-sexuales: el prefijo indica hacia quién se sienten atraídos… o sea por nadie, no quiere decir que no tengan sexualidad
Sexualidad es la dimensión existencial del ser humano: somos seres sexuales desde que nacemos hasta que morimos. No somos amebas, ni bacterias ni protozooarios: ellos son especies asexuadas, nosotros, no. Somos seres sexuales INTEGRALES: la sexualidad implica a la biología, a la psicología, a las relaciones de pareja y sociales, a la ética, etc. Podemos ser mujeres o varones (inclusive trans), o en casos más raros (contados con los dedos de la mano) ¨indiferenciados¨, pero siempre somos sexuales.
La sexualidad humana, en sí, es una sola: lo que varía es su EXPRESION: ahí esta la diversidad. Los ¨asexuales¨ se definen como personas que no experimentan atracción sexual ¨genital¨, ni excitación sexual con otra persona y por tanto tampoco la necesidad de contacto genital y descarga en una relación sexual con un otro. Pero sí tienen necesidad de afecto, intimidad (compartir pensamientos, sentimientos, etc) y contacto físico (caricias sin intención de provocar excitación sexual, abrazos) con otra persona. Me gusta más (o es más exacto) decir que son personas sin expresión genital de su sexualidad, pero claro, es un título más largo, así que los seguiremos llamando ¨asexuales¨ como ellos se autodenominan, por economía del lenguaje.
No es una elección no tener relaciones sexuales, en el caso de los ¨asexuales¨, a diferencia de los célibes. Un sacerdote o una monja tienen sexualidad (todos la tenemos, incluso el bebe recién nacido) y por vocación y normas de la iglesia (a mi entender sin asidero), eligen no expresar su sexualidad en forma genital… y les cuesta muchísimo, porque se sienten atraídos genitalmente hacia otras personas, se excitan, desean… esto hasta afecta negativamente su función en la iglesia (pero esto es harina de otro costal).
Un ¨asexual¨ simplemente no desea tener a un otro en la cama, ni se excita, y por lo tanto, no se angustia por su falta de deseo, ni por su no-performance sexual/genital. De hecho, ahí viene su actitud revindicatoria: revindican su derecho a sentir como sienten, a no tener relaciones sexuales, y a no ser juzgados como ¨enfermos¨ por la falta de contacto genital.
No es una represión disfrazada: en la sociedad occidental actual, donde mostrar que se es sexualmente activo y ¨potente¨ (como lo demuestra el consumo de sildenafil incluso en adolescentes) es una obligación, mostrarse como ¨asexual¨ requiere valor.
Recalco todo el tiempo que ¨no se sienten genitalmente atraídas¨ por otras personas porque pueden sentirse atraídas en forma no genital: nosotros nos sentimos habitualmente atraídos hacia amigos, familiares, profesores, líderes de toda índole, sin que ello implique que los queremos llevar a la cama. Entonces las personas ¨asexuales¨ pueden necesitar (y lo hacen) amigos o inclusive ¨alguien especial¨, una relación romántica (pero sin contacto genital) para ser felices. Y pueden vivir así, toda una vida, sin relaciones sexuales. La asexualidad ha existido siempre, y seguirá existiendo, simplemente porque es una orientación sexual, es decir, es parte de la diversidad sexual, como la heterosexualidad, la homosexualidad, la bisexualidad (de hecho, los ¨asexuales¨ pueden ser hetero, homo o bisexuales… se sienten atraídos intelectual o incluso románticamente, pero sin deseo ni excitación genital).
Como ocurre con las orientaciones sexuales, no se pueden cambiar, forman parte del SER de esa persona. Así como es deletéreo para una persona que desea y se excita con su pareja no expresarse genitalmente (por la causa que fuere: problemas de pareja, disfunciones, enfermedades, etc), y así como es nocivo vivir una doble vida por temor a asumirse como homosexual, de igual forma es contraproducente intentar crear un deseo y excitación sexual en una persona que nunca lo ha tenido, que no le interesa y que no se angustia por ello. ¿A quién le sirve tratar de imponer esa expresión genital? A nadie. ¿Vulneramos a una persona en el intento de imponer esta genitalidad? Sí, al ¨asexual¨, lo vulneramos en su intimidad y su autonomía.
¿Y por qué se masturban? La autoestimulación es una actividad sexual habitual desde el nacimiento hasta la muerte, que es más frecuente en determinadas etapas (adolescencia) y en determinadas circunstancias (cuando no se tiene pareja), pero se da siempre: en varones, en mujeres, jóvenes, viejos, solos, en pareja. La gente que esta en pareja puede autoestimularse aunque se sienta satisfecha de las relaciones sexuales con su pareja: se estimula porque, por ejemplo, quiere una sensación distinta, o quiere un momento para el o ella ¨exclusivo¨, sin la mirada del otro, con sus fantasías. Y esto es normal y saludable. Más aún, la gente se autoestimula no solo por excitación sexual: muchos y muchas lo hacen por ansiedad tambien. La persona asexual no se sentirá atraída por otra persona, pero puede tener cierta excitación sexual que quiere descargar consigo misma. ¿Y por qué negárselo?
En resumen, la ¨asexualidad¨ es la falta de interés en las relaciones sexuales, en el contacto sexual con otra persona. Es intrínseco, se considera una orientación sexual y forma parte del Ser de la persona asexual, y por lo tanto no puede ¨modelarse¨ con una terapia. Puede ocurrir que una persona se sienta brevemente ¨asexual¨ en su adolescencia y luego sí sienta atracción por alguien y se asuma como hetero, homo, bisexual (formaría parte de los que están ¨explorando¨ ¨cuestionando¨ su sexualidad en la adolescencia). Los grupos de soporte como AVEN han surgido para revindicar el modo de sentir y de vivir de los asexuales, para que no se los vea como ¨enfermos a rehabilitar¨.

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Disfunciones

Perfil

María Edith Martín

Médica Pediatra U.B.A.

Formación en Sexología Clínica y en Terapia Sexual Cognitivo Comportamental en la Cátedra Libre de Sexología de la U.B.A., con certificación de la Academia Internacional de Sexologia Médica (AISM)

Sexóloga Clínica y Docente de Koinonia

Miembro del Equipo de Adolescencia del Sanatorio Franchin.

Colaboradora docente de la Cátedra Libre de Sexología y Salud Reproductiva de la U.B.A.

Homenaje al Dr. K

Colaboradora docente del Postgrado Actualización en Sexología Clinica de la Facultad de Medicina de la UBA, en la clase de Salud Trans. Director: Dr. Juan Carlos Kusnetzoff.

Concurrente del GAPET (Grupo de Atención a Personas Trans) del Hospital Durand de C.AB.A. Coordinador Dr. Adrián Helien.

Durante el año 2010 colaboradora docente del Instituto de Rehabilitación Psicofísica de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Equipo de Adolescencia del Sanatorio Franchin

trans postgrado 17

Clase de Salud Trans en el Postgrado de Actualización en Sexología Clínica

taller adol franchin 27.9.17

Talleres en sala de espera de los consultorios de Adolescencia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conferencias y actividades docentes:

2017

Panelista invitada en las VI Jornadas Científicas de Adolescencia del Sanatorio Franchín, en el panel de Iniciación Sexual.

VI Jornada Adolescencia Franchin

VI Jornada de Adolescencia Franchin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Clase de Diversidad Sexual en el PEAC con Koinonia

 

Docente del curso de Salud Sexual de Koinonía, y de sus Seminarios Intensivos.

 

Comité Organizador de la  VI Jornada de Sexualidad y Educación Sexual de la Facultad de Medicina de la UBA, en la que participa también como Panelista del taller (ágora) La Diversidad Sexual llega a la escuela.

VI Jornada de Sexualidad de la UBA

 

2016

Panelista invitada en las V Jornadas Científicas de Adolescencia del Sanatorio Franchín, en el panel de Nuevas Configuraciones Familiares.

Docente del curso de Salud Sexual de Koinonía, y de sus Charlas Abiertas: Devenires de la Sexualidad 2.0 , con su charla sobre Iniciación Sexual en Tiempos de Redes

Comité Organizador de la  V Jornada de Sexualidad y Educación Sexual de la Facultad de Medicina de la UBA, en la que participa también como Panelista de la ponencia Familias LGTBI.

2015

Comité Organizador de la  IV Jornada de Sexualidad y Educación Sexual de la Facultad de Medicina de la UBA, en la que participa también como

Tallerista ¨ Desafíos cotidianos en diversidad funcional¨  y   

Panelista en el Panel interdisciplinario ¨Celebrar la Diversidad Sexual es hacer posible un mundo más humano¨.

 

2014

Comité Organizador de la  III Jornada de Sexualidad y Educación Sexual de la Facultad de Medicina de la UBA

Disertación ¨Diversidad Sexual¨ en la III Jornada de Sexualidad y Educación Sexual de la Facultad de Medicina de la UBA ¨ 10 años de Sexualidad y Educación Sexual¨. C.A.B.A. , 29 de marzo

Disertación ¨Sexualidad y Discapacidad Cognitiva: desafiando límites, construyendo posibilidades¨ en la III Jornadas Científicas de Adolescencia del Sanatorio Franchin. C.A.B.A. 28 de noviembre.

2013

Disertación: ¨Diversidad Sexual desde la mirada feminista¨ en la II Jornada Nacional de Sexualidad de la Universidad CAECE, C.A.B.A. 9 de septiembre.

2012

¨Mitos en Sexualidad y Discapacidad¨, en la I Jornada Nacional de Sexualidad de la Universidad CAECE  ¨Sexualidad en la cultura actual¨, C.A.B.A., 6 de octubre.

2011

Tallerista en el ¨Taller de Opciones Sexuales Adolescentes¨. Jornada de Actualización en Sexología Clínica y Educación Sexual. Facultad de Medicina UBA, C.A.B.A., 12 de noviembre.
Salud Sexual y Derechos  Sexuales.  Municipio de  Malvinas Argentinas, Mayo 2011

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Discapacidad

Adolescencia, sexualidad y discapacidad

La adolescencia es una etapa de la vida que implica cambios bio-psico-sociales. Aunque las distintas ¨tareas¨ a cumplir se encuentran íntimamente imbrincadas, se pueden evaluar desde tres esferas. Desde el punto de vista biológico, se adquiere la capacidad reproductiva y se inicia el interés por el sexo. Desde el punto de vista psicológico, la tarea consiste en la búsqueda y consolidación de la identidad, que implica, entre otras cosas, la aceptación de la nueva imagen corporal. Desde el punto de vista social, el adolescente comienza a independizarse de sus padres primero, y de su grupo de pares después. Elabora su propio proyecto personal profesional-laboral, que lo llevará a insertarse en la sociedad como un adulto joven.discapacidad

El contacto con los pares, las actividades sociales y el desarrollo de relaciones íntimas y sexuales son aspectos importantes de la adolescencia. ¨Salir¨ con el (la) amigovio (a) permite al adolescente desarrollar habilidades de comunicación y descubrir sus deseos acerca de las relaciones románticas y de pareja para el futuro. La dificultad con que el adolescente realice estas tareas depende de las condiciones personales (por ejemplo autoestima o el tipo de comunicación con los padres), las cuales a su vez lo tornan más o menos vulnerable a situaciones de riesgo.

Las tareas mencionadas son más complejas cuando el adolescente además debe asumir una condición invalidante, comprometa ésta o no su aspecto físico. Antes, estos pacientes fallecían sin alcanzar la adolescencia: hoy, llegan a adultos, pero la familia y la sociedad les suelen negar el derecho a ejercer su sexualidad, aunque ellos tengan los mismos intereses, necesidades y dudas que todos los adolescentes. La actitud sobreprotectora de la familia, asociada a las dificultades físicas que sufren los niños, privan de autonomía a estos adolescentes, y por lo tanto tienen una socialización menor en relación sus pares sanos. Como las tareas propias de la adolescencia se tornan más complejas, esta etapa se prolonga más en el tiempo.

Carla Bártoli. Dibujo sobre papel

El objetivo más importante en la rehabilitación de cualquier paciente con discapacidad es mejorar su participación en la sociedad, en los cuales las relaciones sociales y sexuales juegan un papel importante. Por otra parte, las discapacidades adquiridas, sean secuelas de traumatismos o de enfermedades agudas a las que el paciente ha sobrevivido, son cada vez más frecuentes. El adolescente que ha tenido un desarrollo normal debe enfrentar una realidad dolorosa que lo afecta en todas sus dimensiones. Esta persona también necesita de la rehabilitación social y sexual. Sin embargo, este tipo de rehabilitación suele pasarse por alto.

Los adolescentes con discapacidad pasan menos tiempo con sus amigos fuera del horario escolar, cuando se los compara con sus compañeros sanos. Una vez que terminan el secundario, la participación en actividades sociales es aún menor, mientras que sus coetáneos sanos tienden a ser más activos socialmente.

Los adolescentes discapacitados comienzan a relacionarse románticamente más tarde que sus pares sanos, y con menos frecuencia. Su conocimiento y experiencia sexual es también menor, a pesar de que se interesan por la sexualidad. Estas dificultades para desarrollar una relación sexual hacen que el adolescente discapacitado se encuentre entre dos alternativas: o niega la posibilidad de una vida sexual feliz, o se aferra a la primera relación de pareja íntima, pensado que no volverá a tener otra oportunidad.

Sexualidad y discapacidad

El funcionamiento a nivel físico es un factor importante. Las personas con problemas para la deambulación tienen dificultades en el acceso a actividades sociales; otras veces la dificultad radica en problemas del lenguaje: es percibido como un impedimento a la hora de entablar una relación romántica. Hay mujeres con discapacidad motora que experimentan problemas durante la relación sexual (sequedad vaginal, dolor en las caderas, espasticidad de miembros inferiores), y varones que pueden tener problemas eréctiles y/o eyaculatorios. Sin embargo, aunque los problemas físicos son una barrera, no se correlacionan con el grado de actividad social y sexual.

La mayoría de las veces, no es la discapacidad en sí la causa de la dificultad en entablar relaciones, sino la valoración de la discapacidad, es decir, los pensamientos y sentimientos que genera la discapacidad en el individuo. La auto eficacia (creer que uno es capaz de organizar y ejecutar las acciones necesarias para lograr determinado objetivo) y la autoestima (sentimientos de auto aceptación y valoración positiva de uno mismo) son fundamentales para la autoconfianza, la independencia y el desarrollo de relaciones sociales y sexuales. Las mujeres discapacitadas con mayor autoestima, que se perciben a sí mismas como sexualmente atractivas, tienen una vida sexual más activa con respecto a mujeres con igual discapacidad, pero menor autoestima. Para los varones, es más complicado: están lejos del ideal del macho¨ fuerte y protector; deben desterrar sus expectativas machistas para poder permitirse una relación sexual. Esto es posible: se pueden desarrollar estrategias de seducción con el humor, por ejemplo, pero para esto es fundamental la autoestima y la autoeficacia.

La discapacidad también es valorada por los otros: la sociedad y los padres suelen ser sobreprotectores, por ejemplo, los padres evitan que sus hijos asuman responsabilidades y les aconsejan ¨disminuir¨ actividades fuera del colegio. Muchas veces los adolescentes dependen de sus padres para el cuidado personal, lo cual es otro obstáculo para desarrollar vidas sociales independientes. Además, suelen ser muy apegados a sus padres, lo cual dificulta el entablar nuevas relaciones. Muy pocos padres hablan sobre sexualidad con sus hijos discapacitados, y cuando lo hacen el mensaje suele ser que ¨abandonen¨ la esperanza de una vida sexual satisfactoria y el proyecto de pareja que puedan tener.

Personas con discapacidad intelectual

En los últimos años, el personal de salud y padres de las personas con discapacidad intelectual han venido reconociendo la expectativa de una vida sexual para éstas últimas. Estas expectativas, que en gran medida dependen de factores personales y socioculturales, como el grado de discapacidad, merecen apoyarse a fin de que las personas con discapacidad intelectual alcancen la mejor calidad de vida posible. Algunos años atrás, el debate fundamental (sobre todo en los países del primer mundo) era la esterilización o no de las mujeres con retraso mental. En ese momento se planteaba, también, si las personas con discapacidad intelectual ¨tenían¨ sexualidad, o mejor dicho, si tenían derecho a vivirla. Hoy, sabemos que la viven. La pregunta actual que nos hacemos los médicos, cuidadores, docentes y padres es cómo ayudar a estas personas a vivir su sexualidad sanamente.

El primer punto a considerar es qué expectativas tiene la persona con respecto a la sexualidad. Esta expectativa varía considerablemente en función del nivel de retraso; cuanto más leve sea el retraso, y más integrada esté esta persona a la comunidad, mayor será el deseo de esa persona de tener una relación romántica. Estudios realizados en los países desarrollados muestran que la actividad sexual de mujeres con discapacidad leve es similar a la de las mujeres sin discapacidad. En la práctica, debemos explorar qué expectativa tiene cada persona en particular, que significa para esa persona una relación afectiva y una relación sexual consentida, para poder conocer cuales son las necesidades específicas de esta persona, y para poder prevenir el gran temor de todo padre de una persona discapacitada: el abuso.

En general, las necesidades a cubrir en las personas con discapacidad son:

Higiene y cuidados ginecológicos

Las mujeres con discapacidad suelen tener problemas con el manejo de la menstruación, sobre todo aquellas con discapacidad moderada o severa, en quienes además se asocian trastornos motores. En estas mujeres se usan distintas estrategias, desde diversos fármacos para disminuir el flujo menstrual, a terapia conductista, o una asociación de ambas, con buenos resultados. El tratamiento quirúrgico se reserva para aquellos escasos casos que no responden a los tratamientos médicos/psicoterapéuticos. Otro problema frecuente en estas personas es el síndrome premenstrual, que a veces se asocia con aumento de las convulsiones o de los trastornos de conducta.

Las pacientes con retraso mental no suelen tener per se problemas ginecológicos (salvo algunos síndromes genéticos), pero la consulta ginecológica debe adaptarse a ellas, como por ejemplo, adoptar posiciones especiales para el examen cuando existen alteraciones ortopédicas, o realizar premedicación y/o psicoprofilaxis cuando la paciente tiene miedos o trastornos de conducta.

Prevención de abuso y educación sexual

Estadísticas norteamericanas muestran que un niño con retraso tiene más del doble de posibilidades de ser abusado que un niño sin retraso, y que entre el 70 y el 83% de las mujeres con retraso será victima de abuso sexual en algún momento de su vida. Este riesgo aumentado se debe a varios factores:

1) estas personas dependen de otras para su cuidado íntimo, 2) están expuestos a varios cuidadores, 3) a que tienen pocas habilidades sociales y por su mismo retraso pueden no juzgar una situación como inapropiada, 4) no saben o no pueden defenderse o buscar ayuda, 5) muchas veces fueron criados para tener un carácter sumiso.

El miedo al abuso hace que muchos padres eviten la educación sexual de sus hijos y les impidan tener contactos sociales no supervisados. Sin embargo, la ausencia de educación sexual implica es nociva: la gente con mayor riesgo de explotación es la que se encuentra aislada, protegida de lo que sucede a su alrededor. El mejor medio de ayudar a que una persona con retraso evite la explotación es educándola. (ver apartado de educación sexual).

Prevención de infecciones de transmisión sexual

Las personas con discapacidad intelectual están más expuestas a las ITS por diversos motivos
1) tienen mayor riesgo de abuso;
2) suelen ser víctimas del mito de la ¨curación a través de las vírgenes¨ (la creencia de que, al tener relaciones con una virgen, la infección pasa a esta persona y ¨cura¨ al que estaba infectado), asumiendo que la mujer con deficiencia mental es virgen;
3) suelen tener escaso o nulo conocimiento acerca de la prevención de ITS;
4) suelen tener acceso solamente a relaciones ocasionales, dado que socialmente está mal visto casarse con personas con discapacidad intelectual, aunque esta sea leve;
5) si tienen trastornos conductuales, con agresión hacia sí mismos o hacia terceros, tienen mayor riesgo de adquirir VIH y/o hepatitis B por vía sanguínea

Prevención de embarazos no deseados

Si hay un tema que genera muchísima polémica, es la posibilidad e implicancias de que una persona con discapacidad intelectual tenga hijos. No es mi intención discutirlo en este apartado, y tampoco podría: libros se han escrito y escriben sobre el tema. Sí se pueden subrayar algunos datos:

1) salvo en pacientes que tienen algún síndrome genético que afecte la fertilidad (síndrome de Down, síndrome de Prader-Willi, etc), la discapacidad intelectual no implica una disminución en la misma;
2) la discapacidad intelectual no se transmite a los hijos, a menos que se trate de un trastorno genético;
3) los datos sobre anticoncepción en mujeres con discapacidad intelectual reflejan la práctica de tal o cual clínica, NO la conveniencia de tal o cual método de anticoncepción. En muchos casos, la elección del método no tiene ninguna correlación con factores médicos, como edad, presencia de convulsiones, sobrepeso, medicamentos que consume la paciente, etc.

El manejo de la anticoncepción es un acto médico con una paciente que tiene la posibilidad de tener relaciones sexuales consentidas. Esto genera, a su vez, muchas preguntas: ¿Cuáles son las indicaciones, interacciones y contraindicaciones de los distintos métodos? ¿Cuál es el sentido de realizar una ligadura tubaria en mujeres con discapacidad cognitiva y motora profunda, si esta mujer no va a tener relaciones con consentimiento? ¿Por qué no usar anticonceptivos orales si la paciente, que tiene una discapacidad, toma habitualmente otra(s) medicacion(es), ya que algún cuidador se la da o porque ha aprendido a tomarla?

Ayudar al crecimiento global de la persona con discapacidad, sea esta intelectual, motora o una combinación de ambas, implica trabajar con su sexualidad, tanto desde la educación como desde el equipo médico tratante. La importancia de la socialización con sus compañeros no puede dejar de ser subrayada: es ahí, en esa interacción ¨no supervisada¨ donde los adolescentes discapacitados pueden observar y aprender las habilidades de comunicación, seducción y negociación de intimidad sexual propias de esa generación. Es en esta socialización que los adolescentes discapacitados, al igual que los no discapacitados, se conocen a sí mismos, aprenden a aceptarse y a valorarse, ganan seguridad e independencia, y se pueden plantear un proyecto de vida de acuerdo a sus expectativas y posibilidades. Se hacen adultos. Acompañémoslos.

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Dra. Maria Edith Martín
Consultas: (011) 15-54889308 Formación en Sexología Clínica y en Terapia Sexual Cognitivo Comportamental en la Cátedra Libre de Sexología de la U.B.A., con certificación de la Academia Internacional de Sexologia Médica (AISM)
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