Entradas con la etiqueta ‘disfunciones sexuales’

Más de un cuarto de adolescentes envió mensajes texto eróticos

 

NUEVA YORK (Reuters Health) – Más de un cuarto de los adolescentes de Texas se fotografió desnudo y envió la fotografía por mensaje de texto o correo electrónico, según revela un estudio sobre lo que se conoce como “sexteo”, la versión en español de la combinación de las palabras en inglés sex (sexo) y texting (envío de mensajes de texto). Por Genevra Pittman

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Ya usan técnicas de relajación para tratar problemas sexuales

El 70% de la gente que sufre estrés tiene alteraciones en su sexualidad. Los especialistas aplican nuevas terapias, que enseñan a tomar conciencia del cuerpo y a manejar situaciones tensionantes. Por Gisele Sousa Dias

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Quién dijo que el sexo no va para el corazón

Un documento oficial de la Asociación Estadounidense del Corazón es recomendado por los principales especialistas argentinos. Sostiene que la actividad sexual tras un evento cardíaco puede reanudarse y propone tratarlo cuando se produce inhibición.  Por Pedro Lipcovich Leer el resto de esta entrada »

El Viagra ya se vende en 34 variedades más que la aspirina

Del tradicional analgésico hay sólo 12 presentaciones. El Sildenafil, en cambio, se consigue hasta en forma de caramelos. Y más de la mitad se compra sin receta, incluso en Internet, kioscos y hoteles. Por Valeria Román Leer el resto de esta entrada »

Cinco mitos de la sexualidad que siembran pánico en los hombres

El Viagra le dio un respiro a los hombres. Les asegura erecciones a los que realmente tienen el problema de la disfunción eréctil. Y los que no lo tienen lo consumen igual con la creencia de que pondrán tener relaciones sexuales con mayor frecuencia. Como si fuera el número de veces lo que importara. En realidad, la popularidad del Viagra y los otros medicamentos que se venden con el principio activo del sildenafil denota una falta de educación sexual en la población. Porque los varones deberían preocuparse más en la calidad de las relaciones, antes que en la cantidad. Leer el resto de esta entrada »

“Sex-coaching”, una terapia para levantar el deseo

¿Querés una vida sexual poderosa o una vida simple y aburrida? ¿Podés verbalizar con tu pareja lo que te gusta y lo que no y contarle cuáles son tus preferencias sexuales? ¿Pensás que en la pareja el sexo tiene que ser divertido y hacer del acto sexual un momento maravilloso? Estas son algunas de las preguntas con las que generalmente los especialistas comienzan cada una de las sesiones de coaching sexual, una forma de asesoramiento que ayuda a muchas parejas a resolver o mejorar dificultades que presentan en su intimidad. Esta tendencia está creciendo en la Argentina y las mujeres son las que toman la iniciativa a la hora de consultar. Por Alejandro Gorenstein Leer el resto de esta entrada »

El complejo de Dafne o la angustia de penetración

Es el miedo de las jóvenes ante la sexualidad. Lo padecen mujeres que no saben o no pueden poner en palabras lo que les pasa. Entonces, el cuerpo expresa lo que no pueden decir: se cierran cada vez más y toman una actitud evitativa. Cómo enfrentar el problema. Por  Ofelia Salgueiro Leer el resto de esta entrada »

¿Por qué fingimos los orgasmos?

Entre la satisfacción actuada y el imperativo que obliga a satisfacer al otro. Testimonios y consejos. Por Vanina Pikholc

En el mundo de las relaciones sexuales, hay un verbo que se impone: “satisfacer”. Es un imperativo que cada uno asume, carga o sobrelleva como puede. Para ellos tiene implicancias de calado más hondo, ya que los obliga a “sostener” la escena sexual hasta que su partenaire da las señales de estar cabalmente satisfecha. Es decir: son puestos a prueba y su virilidad parece en constante examen. Por su parte, ellas tienen la ventaja de poder resultar siempre “perfectas” en eso de exhibirse plenas, en base a esas inconfundibles manifestaciones que no dejan dudas de “estar plenas”. Esto, que la mayoría de los hombres vive como “certificado de una buena performance”, muchas veces no es lo que parece. ¿Por qué? Porque más del 50 por ciento de las mujeres alguna vez fingió un placer que no siempre puede sentir y que, en otros casos, no han conocido nunca. Lo más llamativo es que muchas, una vez que ensayan -¿el arte?- de fingir no lo abandonan.

El show debe continuar

“Finjo mi orgasmo porque sé que nunca lo voy a conseguir, y así, por lo menos, puedo hacer que mi pareja disfrute igual. La primera vez lo hice porque él lo esperaba y yo sabía que no me iba a pasar. La segunda, porque ya lo había hecho antes”, justifica Mariel, de 32 años.

Edith Martin, médica sexóloga, describe estos comportamientos como “la reproducción de un círculo vicioso. La mujer empieza a fingir para aparentar que ella (y él) son buenos amantes, y continúa haciéndolo para evitar que él se desilusione. Y se siente atrapada”. Hay, por debajo de esta puesta en escena, un gran desconocimiento del propio cuerpo y de la sensación orgásmica real. O dicho de otro modo: exceso de ansiedad, tensión, inseguridad.”

¿Por qué (no) me pasa?

“Una experiencia espiritual”, “el rugido del océano”, “la petit mort”. Tantos rótulos magnifican la experiencia del orgasmo que se hace difícil visualizarlo como lo que es: “un reflejo que depende del sistema nervioso e implica una sensación de placer junto con la contracción rítmica de los músculos pubococcígeos”, explica Martin. Para producir la respuesta orgásmica, se necesitan caricias adecuadas en el sitio preciso: el clítoris. Aunque abundan los mitos sobre el “orgasmo vaginal” o “combinado”, en realidad, sin clítoris no hay orgasmo. Y lo cierto es que este órgano, por su ubicación y tamaño, necesita estímulos específicos. “La penetración es un elemento secundario para obtener placer sexual. Es inusual que las mujeres alcancen el clímax sólo a través de la fricción causada por la penetración”, dice Jonathan Margolis, autor de O-Historia íntima del orgasmo.

Apenas entre un 25 y un 30 por ciento de las mujeres (cifras reconocidas en el ámbito de la sexología clínica) pueden alcanzar el clímax sólo siendo penetradas. El resto necesitará de las caricias, los besos, movimientos y estímulos directos. El factor tiempo también es clave: el orgasmo femenino es un fenómeno complejo y, como tal, requiere un juego previo, de unos 20 minutos, que permita que la región pubiana femenina acumule la sangre y la tensión necesarias para producir las contracciones. Por eso, es fundamental la paciencia y el destierro de ansiedad. El apuro en querer controlarse para “llegar” al orgasmo, desfavorece que este suceda. Según el sexólogo Rubén Pereyra “no se debe intentar controlar el orgasmo, porque el orgasmo es, justamente, la pérdida del control”.

El placer de mentir

Hablando de fingir, es imposible no evocar la escena de “Cuando Harry conoció a Sally”, en la que Meg Ryan le demuestra a su amigo Harry cómo las mujeres actúan un orgasmo “épico”, en medio de un concurrido restaurante.

Al margen de la capacidad de cada hombre, de distinguir entre un clímax verdadero de uno falso, “no todas las mujeres anorgásmicas fingen. En el caso de las que lo hacen, enfrentan dos problemas: por un lado, la disfunción orgásmica; por el otro, la necesidad de fingir. Ahora, fingir ¿reporta algún beneficio?”. Para Martin, sí. Y según la tipología femenina, serían estos:

1) Las complacientes, que buscan lograr la satisfacción de su amante. No se hacen cargo de su propio deseo y toman la actividad sexual como una obligación. Están inmersas en “la idea cultural falsa que hace responsable al hombre de llevar a la mujer al orgasmo”, describe el psiquiatra y sexólogo Andrés Flichman, y fingen para que su compañero se quede tranquilo creyendo que cumplió con la obligación de darle placer a su mujer. “Estas mujeres experimentan poco o ningún placer: para ellas es un ‘deber’, y cuanto antes termine, mejor. Es decir, que el beneficio de fingir el orgasmo es acortar el tiempo de la obligación marital”, dice la sexóloga.

2) El grupo de las frustradas. O las “jubiladas del sexo”. Ellas fingen porque creen que nunca tendrán un orgasmo, como en el caso de Mariel. Según Martin, “disfrutan, sienten placer, pero son incapaces de relajarse. Luego, cansadas de que su pareja intente estimularlas de distintas formas, lo ‘actúan’ para que el varón se sienta bien y no generarle fantasmas sobre su virilidad que lo llevan a abandonarla”.

En la actualidad, no alcanzar el orgasmo es visto como un fracaso. Y el gran error es ‘patologizar’ la anorgasmia femenina. ”El orgasmo está muy sobrevalorado en la sociedad, hay una constante presión para llamar anorgásmica a la mujer que no puede alcanzarlo fácilmente, cuando en la realidad el orgasmo femenino no es algo simple de obtener para una gran mayoría”, completa Flichman.

Los perjuicios de la mentira

“A los varones les molesta mucho más la mentira que la falta de orgasmo en sí”, dice Elda Bartolucci, psicóloga y sexóloga. ¿Por qué? Porque la segunda es mucho más fácil de solucionar, con buena comunicación, cambiando de tácticas, hablando de lo que les gusta, probando una y otra vez. En cambio la primera puede ser indicadora de falta de sinceridad y, en consecuencia, de otras mentiras en la pareja.

Por eso, para finalizar con la interminable ficción, el primer paso es reconocer el problema. Y el segundo, es desarrollar un sano egoísmo, “priorizar las propias necesidades y deseos, cosa que no saben hacer las mujeres de ninguno de los dos grupos antes citados”, reflexiona Martin. “Por eso, es imprescindible que la mujer se sincere con su pareja y que ambos concuerden en la honesta necesidad de consultar con un profesional”.

Si creen ser anorgásmicas, deben recuperar las esperanzas. “Hoy ésta es una de las disfunciones sexuales femeninas de mejor pronóstico en el consultorio sexológico, porque la mujer anorgásmica disfruta del sexo y se excita hasta las proximidades de la descarga orgásmica: solo le falta un empujoncito para llegar al clímax”, dice Bartolucci. “El tratamiento motiva a la mujer, demostrándole que nadie nace sabiendo y la ayuda a saber. El tratamiento impulsa a adueñarse del potencial orgásmico, lo que da lugar a una vida más plena y sobre todo más sincera”, finaliza Martin.

Fuente: Clarín, 17/08/12

Cuando la obesidad complica la respuesta sexual

Los problemas íntimos que a veces padecen las personas de peso excesivo pueden atenuarse con un abordaje integral. Cómo recuperar la libertad y el disfrute con el cuerpo. Por Graciela Taffarelli Leer el resto de esta entrada »

Cuando el deseo de ser padres apaga el deseo sexual

Cuando el embarazo deseado tarda en llegar, la sexualidad puede entrar en crisis. Y a partir de ese alejamiento, la pareja se resiente. Pero también consultan por infertilidad parejas que en realidad no pueden concretar una relación sexual por diversas disfunciones sexuales. Por Paola Aguilar Leer el resto de esta entrada »

Dra. Maria Edith Martín
Consultas: (011) 15-54889308 Formación en Sexología Clínica y en Terapia Sexual Cognitivo Comportamental en la Cátedra Libre de Sexología de la U.B.A., con certificación de la Academia Internacional de Sexologia Médica (AISM)
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